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  • Marcela Torres Peimbert

El presidente y sus propios datos

Salud, seguridad, economía y educación. A nueve meses de que el presidente tomó posesión del cargo, mexicanas y mexicanos seguimos esperando las acciones reales con las que se supone cambiarán los temas troncales del país, hasta ahora, pura retórica.


Inicia el cierre del primer año de mandato

Luego de los enormes escándalos de corrupción en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, lógico e inminente era que se venía un cambio. Desde Ayotzinapa, pasando por la Casa Blanca, el Tren México-Querétaro, La Estafa Maestra, hasta Odebretch, fueron hechos que evidenciaron los muchos vicios del gobierno federal y que causaron estruendo a nivel mundial, temas que trajeron una enorme deslegitimación al presidente en turno y a su partido.


Ante el hartazgo por la inseguridad y los casos de corrupción, la gente decidió abrirle la puerta a quien fue un duro crítico durante 18 años de los distintos gobiernos en el poder. A López Obrador hoy le toca guiar el destino del país, y aunque en el discurso apela a la transparencia y la honestidad pretendiendo atacar la corrupción «desde arriba»; en los hechos ha decidido cobijarse en el exceso de narrativa y evadiendo hablar sobre las cifras oficiales, ejercicio al que bautizó como: «sus propios datos».


En 9 meses desmanteló programas sociales como Estancias Infantiles, Seguro Popular, Progresa, apoyos a niños con cáncer, entre otros, todo lo anterior bajo el argumento de supuestos actos de corrupción, pero ninguno de ellos castigado. Argumenta que deshacer dichos programas es parte de la transformación del país, que es parte de la «austeridad republicana», que básicamente es NO gastar dinero público en lo que él no cree necesario, sin importar la indefensión en la que han quedado cientos de familias mexicanas.


En seguridad estamos siendo testigos del año más violento en la historia moderna de México, sin embargo el presidente ha decidido desviar la atención de ese tema atacando a quien lleva 7 años fuera del poder, pero sin tocar, ni con la pluma de un ganso, al expresidente Peña Nieto...pero esos son inventos de los neoliberales, dirán sus fervientes aplaudidores.


Pero vamos a los datos duros: en promedio, en México matan a 96 personas al día, tan solo en los primeros siete meses de 2019 hubo 20 mil 135 homicidios intencionales en todo el país. El pasado domingo 1 de septiembre, se superó la cifra de 100 homicidios dolosos por día.


Además hubo incremento en delitos como extorsión, con prácticamente 50% de aumento; violencia familiar, con 13.11% y narcomenudeo, con 49 por ciento. Todo lo anterior son cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).



19 personas ejecutadas el 8 de agosto 2019 en Uruapan, Michoacán.

En economía, el presidente inició su mandato asegurando que México tendría un crecimiento de 4% anual, hoy la realidad es muy distinta. El crecimiento es nulo y la economía está estancada, al grado que tuvo que apoyarse en el máximo estandarte del neoliberalismo en latinoamérica, Carlos Slim Helú, sin duda la mañanera más contradictoria de todas, y vamos que hay varias.


En educación viene una nueva reforma, la de la 4T, que básicamente pretende mejorar la reforma anterior, pero con una gran contradicción, con el argumento de estar del lado de los maestros pretenden devolverle el poder político a los sindicatos, lo que de conformarse, sería uno de los grandes errores del sexenio, y repercutirá por décadas.


La educación en México quedará en manos de los sindicatos (Ilustración: percepción.mx)

Al calce: mañana Morena podría dar la nota con la primera reelección en Cámara de Diputados pasando por encima de la ley. Si lo hacen en el Congreso, que no darán por hacerlo en presidencia.











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